Cinco causas de la pobreza infantil

causas de la pobreza infantil

Cinco causas de la pobreza infantil

A todos nos ha azotado el miedo alguna vez. Todos hablamos de pobreza, pero ¿sabemos qué es? ¿Conocemos sus causas? Todos hemos sentido pánico en algún momento de nuestra vida. Pánico a perder la casa. Miedo a quedarnos sin trabajo. Temor a perder nuestro dinero. En definitiva, hemos sentido miedo atroz a quedarnos sin nada. Eso es la pobreza. po

Pobreza infantil en el mundo

En 2016, el informe Global Monitoring Report, elaborado conjuntamente por el banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), hacía público que 702 millones de personas vivían en condición de extrema pobreza en el mundo, es decir, el 9,6% de la población mundial. En abril de 2017, Unicef cifraba la tasa de pobreza infantil en España en el 40%, una cifra que nos deja sin aliento.

Causas de la pobreza infantil

Llegados a este punto, debemos considerar lo siguiente: la pobreza es una epidemia que afecta a millones de personas en el mundo. El hambre azota y marca de por vida el alma de las personas. El alma de los niños. El alma, incluso, de los que ya empiezan a formarse en el vientre de sus madres. Y, claro, la sonrisa. Por ello, es necesario tomar medidas. ¿Es posible acabar con la pobreza? Pese a no tener una respuesta oficial basada en datos reales, sabemos que no es imposible. ¿Cómo podemos lograrlo? Prestando nuestra ayuda, pues lo primero que se necesita para solucionar un problema es tomar conciencia del mismo. De esta forma, a continuación, atenderemos a las principales causas que provocan la pobreza infantil:

  1. Enfermedades. Junto con las epidemias, son uno de los factores que en mayor medida influyen en la pobreza infantil. Las poblaciones enfermas, por lo general, son menos productivas, una causa que, con el paso del tiempo, va empobreciendo a sus miembros.
  2. Falta de recursos. Algunos elementos básicos como el agua, los alimentos, la vivienda y la energía, fundamentales para la supervivencia del ser humano, dan lugar al empobrecimiento de la población. Sin ellos, vivir se convierte en una cuesta empinada difícil de atravesar. La infancia forma parte de los primeros pasos de nuestra vida, un período en el que es fundamental contar con alimentos, una vivienda y, en definitiva, una buena base capaz de proyectarse en la edad adulta. De lo contrario, las secuelas saldrán a la luz. La falta de recursos puede venir de la desigualdad en los mismos, de manera que todos los miembros de una sociedad no los utilizan por igual.
  3. Guerras. Los conflictos armados obligan a las personas a cambiar de residencia o incluso a vivir refugiados en otros países, como hemos visto en el caso de Siria. Lo pierden todo: su hogar, su casa, su trabajo y, en definitiva, su vida. Luchan por ella. Por lo general, las guerras acaban con los suministros básicos de la población e impiden el cultivo, dos hechos que, una vez más, contribuyen encarecer el empobrecimiento.
  4. Discriminación. Esta puede ser de diversos tipos. Podemos encontrar discriminación por etnicidad, sexo, género, etc. Sin embargo, sea cual sea, la falta de igualdad impide la plena participación de la población dentro de la propia sociedad. Limitar sus oportunidades hace que los recursos sean escasos para determinadas personas.
  5. Desinterés. La implicación de los países desarrollados para solucionar problemas de pobreza es muy escasa, lo que influye negativamente en su recuperación.

Causas de círculo cerrado

El conjunto de estas causas forma un círculo cerrado cuya salida debería conjugarse, también, conjuntamente. Lo que a muchos afecta, por muchos debe ser solucionado. No es una idea moderna, pues ya aparecía en el Código Justiniano del año 529 con el “Quod Omnes Tangit…”, es decir, lo que a todos toca, todos deben aprobarlo. El círculo cerrado, sin embargo, viene formado por una especia de retroalimentación: la falta de recursos provoca la inexistencia de medicamento y el favorecimiento de las enfermedades. Las enfermedades no se curan, se extienden y dan lugar a las pandemias. Se lucha por salir de las mismas, por conseguir recursos, dando lugar a las guerras, tanto a pequeña como a gran escala. El desinterés y la falta de ayuda hacia los más necesitados hace que la pobreza se convierta en una situación permanente sin esperanza para los niños.

¡Poner de nuestra parte es abrazar al mundo, nuestro mundo!

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